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Cómo aprendí a leer…

971144_345197235610231_125110484_nSiempre me consideré lectora porque comencé a tener curiosidad por los libros desde una edad temprana y tenía un particular gusto por ellos, pero no fue hasta este año que me dí cuenta que no sabía leer. Obvio no me refiero a leer en el sentido literal, sino que al siempre estar rodeada de personas que no leen o leen poco, yo pensaba que leía lo suficiente. Siempre me había gustado mucho dedicarle tiempo a la lectura. Cuando iba a leer, lo hacía por horas, lo hacía hasta cansarme, iba a una cafetería y leía mientras tomaba mil tazas de café aguado, pero no leía en ningún otro momento, entonces, no leía realmente.

No estoy diciendo que para ser lector hay que leerse 80 libros en un año, no, pero cuando recuerdo mis hábitos de lectura a mis 20 años me doy cuenta de lo mucho que han cambiado y como me gustaría haber leído como leo ahora en ese entonces.

Ya lo he comentado muchas veces, pero el año pasado hice una apuesta con un amigo de leer 20 libros, nunca había leído más de 10 en un año, así que lo veía difícil, y aún con el miedo y sin la costumbre, terminé leyendo 40 en 10 meses. Ahora, en 4 meses y 29 días, ya leí la misma cantidad, eso quiere decir, y si las matemáticas no me fallan, que habré leído 80 en 10 meses (si sigo a este ritmo) y 94 al final del año (ya que leo un promedio de 7 libros al mes).

Hasta el 2013, antes de mi apuesta, había leído un total de 71 libros en toda mi vida. EN TODA MI VIDA. Cuando en tan sólo un año, cuatro meses y 29 días he leído 80, eso quiere decir que leí en este corto tiempo 9 libros más de los que había leído en 27 años. Se me hizo triste porque siento que desperdicié toda una vida literaria. Y no, no para alardear de “¿Ya viste que he leído 151 libros?” No, para nada, simplemente se me hace un desperdicio porque yo siento que existen más libros que tiempo, y ya podría haber disfrutado muchísimos más en todos esos años.

Ya me alargué sin mencionar lo que quería desde un principio, las pequeñas cosas que lograron que lea como leo ahora:

SABER QUÉ QUIERO LEER:
Antes de iniciar el año, hice una lista de libros y autores que quería leer. Quería leer clásicos, así que enfoqué mi lectura en clásicos. Mujercitas, Frankenstein, El Fantasma de la Ópera, Pinocho, etc. Cada que veía un clásico en la librería, lo agarraba y lo leía, no perdía mi tiempo sin saber qué se me antojaba leer.

SABER QUÉ ME GUSTA:
Cuando comencé a leer, vivía de las recomendaciones, “lee ésto, te va a encantar” o “éste es el mejor libro que he leído en mi vida,” pero como cada cabeza es un mundo, muchas veces he leído cosas de las que escuché maravillas y sufrí a lo largo de la experiencia (El Lobo Estepario casi logra que me arranque los ojos). Recomendar un libro (o un disco, una película, etc) está bien, fomento a que lo hagan, pero piensen que sus gustos pueden ser muy particulares, por eso siempre que alguien me pide una recomendación primero les pregunto “¿qué te gusta leer? Porque ODIO que me recomienden algo que termino detestando, pero ya que me lo recomendaron, me siento en la obligación moral de leerlo. El momento en que me dí cuenta que repetía cierto tipo de libros (misterio, detectives, thrillers, horror, crimen, etc) fue que comencé a irme directo a ese tipo de literatura en lugar de perder mi tiempo con cosas que tal vez no me gusten, no tengo tiempo para perder en un libro malo.

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Aprendí a leer los famosos eBooks. Paso mucho tiempo frente a mi computadora, así que cuando comencé a leer PDFs mi lectura se duplicó. No me fascina, ni es mi ideal leer sentada frente a un monitor, pero me permite hacer las cosas que siempre hago y leer por intervalos. Todos ganamos.

LEER EN TODAS PARTES:
El año pasado, después de leer Mientras Escribo de Stephen King, aprendí que para leer uno no necesita dedicarle muchas horas, ni tener momentos o lugares específicos para hacerlo. Así que éste año apliqué esa técnica de siempre llevar un libro conmigo y leer en esos momentos en que en otras épocas tal vez hubiera matado tuiteando.

“En general nunca salgo sin un libro. Nunca se sabe cuándo apetecerá tener una válvula de escape” — Stephen King

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Ver a Stephen King leyendo durante un partido de Baseball me inspiró como nada en la vida a aprender a bloquear mi cerebro de los ruidos del exterior y leer donde pueda. Yo siempre llego temprano al trabajo, así que leo mientras espero, leo en mi descanso, leo en lo que espero el almuerzo y así, literalmente leo en donde puedo.

EL CELULAR/TABLETA:
Yo no tengo una tableta, pero me compré un celular bastante grande, nunca había leído y nunca me hubiera imaginado leer en mi celular, pero resultó bastante productivo, como ya dije, la clave está leer en esos momentos aburridos. Cuando voy al Doctor, siempre hay una fila kilométrica y siempre tengo que esperar mínimo una hora, saco mi celular o un libro y me pongo a leer. Hoy fui al banco y estaba cerrado, faltaba media hora para que abran, me puse a leer. Mi papá tiende a ponerse a conversar con cuanta persona se encuentra en la calle, así que mientras el platica felizmente, yo leo, cuando antes solía desesperarme porque me aburría. Leo en todas partes y se lo debo mucho a Stephen King.

Stephen-King--with-Kindle-001LEER ANTES DE DORMIR:
Principalmente leo antes de dormir, y ya que duermo todos los días (duh) leo todos los días. Hasta cuando estoy muy cansada y me muero de sueño, leo aunque sea una página o dos, pero leo. No me gusta ver televisión, nunca me ha gustado, por lo consecuente, no pierdo tiempo viéndola, digamos que en lo que una persona promedio ve televisión, yo leo.

Leer de esta forma ha logrado que lea más y lea mucho mejor. Siento que hasta mi comprensión lectora y mi memoria ha mejorado muchísimo. Pero sobre todas las cosas, leer de esta forma ha logrado que no pierda tiempo leyendo (si eso tiene algún sentido), ya que no leo por tres horas seguidas, ni me paso una tarde entera en una cafetería, lo hago todo el tiempo pero sin ocupar mi tiempo, no sé ni cómo explicarlo. Estoy haciendo las cosas que siempre he hecho, salgo, trabajo, hago mis diligencias, todo igual que antes, pero en vez de perder mi tiempo leyendo twitter, o quejándome de que la fila es muy larga o que mi papá ya se tardó conversando, yo estoy leyendo y el tiempo me pasa volando, y así, hay días que no leo en mi “tiempo de lectura” y aún así leí durante el día.

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En fin, Stephen King, como ya he dicho antes y como ya creo canso a las personas por tanto repetirlo, tuvo un fuerte impacto en mi vida, y estaré eternamente agradecida de que aprecie y valore más éste hermoso hábito gracias a él. Me enseñó a leer y eso no tiene precio.

Mitos sobre los lectores

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A lo largo de mi vida he recibido un sin fin de comentarios con respecto a mis hábitos relacionados con la lectura, y muchos de estos han sido por personas que casi no leen. No es que existan mitos sobre lectores, más bien son estereotipos, pero éste título se me hizo más interesante. En fin, les dejaré mi respuesta a esos peculiares comentarios.

— Lees mucho porque tienes mucho tiempo libre
Realmente tengo mucho tiempo libre porque tengo la suerte de trabajar sólo tres días a la semana (por ahora), pero la realidad es que NO me paso todo el día leyendo. Una vez que me insinuaron que utilizo todo mi tiempo leyendo, les contesté: Leo el mismo tiempo que tu pasas viendo televisión. Yo no veo televisión, al menos no como la gente normal lo hace, sólo veo televisión antes de dormir y me sirve para adormecerme, o para ver programas en específico. O sea, veré unas tres horas de televisión a la semana, cuando el promedio es de tres horas al día. Yo leo entre una hora o dos al día, a veces menos. A veces sólo leo 20 minutos y otros días ni siquiera toco un libro. Yo igual pensaba que para leer se necesitaba mucho tiempo, el año pasado que me reté a leer 20 libros en un año, la simple idea me aterraba porque pensaba eran muchísimos libros. Pero aprendí a leer, a leer en la sala de espera del Doctor, a leer en la fila del banco, en el centro de atención a clientes de mi compañía de celular. Aprendí a siempre llevar un libro conmigo, y ahora leo mucho más, al menos este año con tan sólo cinco meses cumplidos, he leído 34 libros, y no he dejado de hacer cosas para leer más. Veo a mis amigos, trabajo, veo películas, programas de televisión, duermo, y hago todo lo que siempre he hecho.

— Te crees porque lees mucho
No entiendo por qué las personas creen que las personas que leen mucho “se creen mucho,” como si leer fuera una actividad elitista que tan sólo unos cuantos pueden realizar. Tengo entendido que todos aprendimos a leer en primero de primaria, y hasta la fecha, la primaria es obligatoria, así que creo todos sabemos leer, y es una actividad libre y gratis, entonces, cualquiera puede realizarla, no existe razón alguna por la cual sentirse superior. Leo porque me gusta leer, punto final. Y si hablo mucho al respecto, es porque me gusta leer, así de fácil, siempre hablo de lo que me gusta, como ahora que le hablo de Star Trek a todo ser humano que me escuche, así soy yo.

— Ella lee mucho, aunque sea mucha basura como biografías
Esa vez no dije nada, pero al menos, en mi punto de vista, leer libros de no ficción es más útil que leer historias salidas de la imaginación de una persona a la cual le pagan por entretenerte. Los datos reales tal vez algún día te sirvan para algo, aunque sea sólo para llevar una conversación interesante. Saber algo real nunca sobra. A mi me gusta leer biografías, de todo tipo, de mis artistas y cantantes favoritos como de presidentes, como es el caso de John F. Kennedy (que sigo sin entender mi fijación con su historia). Me gustaría tener más oportunidades de leer sobre personajes históricos interesantes.

— Lees mucho, qué nerd eres
Muchas veces a los lectores nos encasillan como nerds/geeks/ñoños, definiciones que nunca me han enojado, de hecho, yo siempre me he autodenominado como una nerd. Prefiero mil veces ser una enorme ñoña, que una tipita vacía y boba. Pero no todo el que lee es inteligente, así como no todos los que no leen son unos burros. La etiqueta no debería existir. Pero siempre he dicho que si alguien te llama nerd, deberías dar las gracias, porque aunque suene feo, te están diciendo inteligente.

— ¿No te aburres/te cansa leer?
No leo corriendo, por lo consiguiente no me cansa. Leo para entretenerme, así que no me aburre. Muchas personas tienen la errada idea de que leer es algo tedioso y aburrido, por el simple hecho de que no han encontrado ese libro que les cambie de parecer. En la escuela nos hacen leer libros imposibles como El Quijote, seamos realistas, en la secundaria, con nuestro reducido léxico, leer algo así es un martirio, por lo consiguiente, se nos queda la idea de que leer es un castigo divino. Cuando las personas me piden recomendaciones, lo primero que pregunto es “¿Qué te gusta?” porque tampoco les voy a recomendar lo que a mi me gusta, no todos tenemos los mismos gustos. Si me dicen que les gusta la magia, les recomendaré algo mágico que haya leído, y tal vez así les guste mi recomendación. No hay nada más frustrante y desmotivador para un lector novato, que una mala recomendación que les confirme que leer es horrible.

— Lees mucho, seguro eres muy inteligente
Soy una persona promedio con un conocimiento promedio, las matemáticas se me dificultan. Repito, no se necesita ser un genio para leer, y si son lectores de ficción como yo, no encontrarán en los libros el significado de la vida. Lo que sí, un lector ávido tendrá buena ortografía, o al menos una decente (la mía es decente, aún tengo errores garrafales, pero poco a poco voy aprendiendo).

En resumen, para leer no se necesita dinero ya que puedes pedir libros prestados o leer en bibliotecas públicas, no necesitas tanto tiempo, al cabo no importa cuánto te tome terminar un libro, 10 o 15 páginas antes de dormir es suficiente. Si leer te aburre o te da sueño, es porque lo que estás leyendo no es tu tipo de lectura, cámbiala, aunque sea un clásico que a todo el mundo le ha gustado, si no es para ti, no es para ti, sigue intentando hasta encontrar tu libro ideal. Y si la gente te llama nerd, la cabeza en alto con orgullo, porque nunca una persona tonta es considerada nerd. Orgullosa de ser una lectora empedernida.

Mis altas expectativas en los hombres no es culpa de Disney

265La frase “Culpo a Disney por mis altas expectativas en los hombres” me da risa. No quiero a un mitómano que finge ser algo que no es (Aladdin), ni a un esposo trofeo (Erick), ni a un idiota con mal carácter (La Bestia). Luego en cambio llegaron esos príncipes Europeos a crear expectativas irreales en mi persona. Benedict Cumberbatch tiene un vocabulario digno de la real academia de la lengua, Tom Hiddleston puede citar a Shakespeare de memoria y Daniel Brühl habla fluidamente 5 idiomas. Podría mencionar a muchos otros artistas exquisitamente cultos e interesantes, pero estos tres sobresalen por el momento.

Benedict inspiró este post gracias a una entrevista que leí hace poco, donde todo lo que decía me enamoraba un poco más, y me creaba la constante y dolorosa pregunta de: “¿Algún día conoceré a un hombre así?”

Siempre he dicho que me gustaría conocer a un chico que sepa mucho de cine, que escuche buena música y lea al menos lo suficiente, pero para mi mala suerte, la ecuación siempre ha sido la siguiente:

Escucha buena música y lee, pero no sabe de cine.
Sabe de cine y escucha buena música, pero no lee.
Lee y sabe de cine, pero no escucha buena música.

¡ESOS MALDITOS PEROS!

Mi pésimo vicio de juzgar a un hombre por sus gustos e inteligencia, se notó el día que me encontré viendo videos de Elijah Wood. Fue mi crush de la infancia, pero jamás me gustó como Frodo, sentía una injustificada aberración hacia su persona por culpa de ese personaje. Pero en una entrevista lo vi hablando de música, y la forma en que se expresaba, el brillo en sus ojos, y el respeto que le tenía logró que mi disgusto desapareciera de forma instantánea y hasta lo volví a encontrar guapo (aparte que es un fanboy de los Beatles). No miento, que encuentre a un hombre interesante logra también que lo llegue a ver atractivo. Por eso mismo muchas personas llegan a opinar que tengo mal gusto, y no es así, físicamente me gustan guapos, pero gana más mi gusto hacia la personalidad e inteligencia de las personas y éstas no siempre van acompañadas de un hermoso físico como el de Ben, Tom o Daniel.

Siempre me he definido como curiosa (seguro hay por ahí mil posts donde lo digo) y que por eso siempre ando leyendo sobre las cosas que me causan interés, y en una entrevista con la revista GQ, Benedict se llamó curioso y con muchas ganas por aprender, obviamente me hizo amarlo mucho más.

“You know, I hold my hands up, people say you didn’t go to Oxbridge, and it wasn’t because I wasn’t bright enough, it might have been that though. I don’t know, maybe I should test myself! Or, maybe not, maybe my IQ is 70 or something! But I’m definitely curious, I’m eager to learn, I always have been. — Benedict Cumberbatch

A mi me encanta aprender, de niña no lo sabía y siempre odié la escuela, pero ahora me encuentro leyendo y aprendiendo por gusto lo que ignoraba olímpicamente en la escuela. Por lo consecuente, me gustan los hombres que saben más que yo. Mi fantasía es que algún día me guste un chico que sepa un poco de muchas cosas y que mantenga vivo mi interés enseñándome cosas nuevas. Con el cual pueda tener conversaciones y debates interesantes. Que podamos hablar tanto de música como de libros y cine (y me enseñe sobre esos temas que ignoro como política). Que tenga la mente abierta y no piense que su opinión es la ley y que no se cierre a las opiniones diferentes a las suyas.

Yo soy bilingüe (Inglés fluido) y amaría por aprender Italiano (o Francés si no supiera que es muy complicado), no quiero morir siendo bilingüe. Cuando supe la cantidad de idiomas que Daniel Brühl habla, me enamoré instantáneamente. Sé que aprender un idioma diferente al tuyo no es cosa fácil, pero el Inglés se me hizo tan sencillo que me cuesta trabajo pensar que una persona con educación académica al menos hasta la preparatoria no se sepa aunque sea lo básico. Si en 6 años te cerraste a aprender, eres un menso. Así que espero el futuro Mr. Right en mi vida hable mínimo un 50% de Inglés (yo le enseño el resto si gusta).

Me gusta que los hombres tengan una afición a algo, a lo que sea, pero que se apasionen. Yo tengo tantas aficiones que si ellos no encuentran algo con qué compararlo, me verían simplemente como una loca. Pero si pudiera decir “Amo este libro como tu amas el fútbol” entonces tal vez me comprendan. Tom Hiddleston es fan del Tennis y de Shakespeare, los menciona en casi todas sus entrevistas. Se emociona como niño pequeño cuando habla sobre sus personajes favoritos y como le cambiaron la vida. Daniel Brühl es fan del soccer y hay un video de él viendo una final donde le menta la madre al televisor en 3 idiomas (“¡Hijo de puta!” fue el que más reconocí) y estaba que reventaba de histérico, yo obviamente LO AMÉ. Benedict ha dicho en varias ocasiones que es un admirador de muchos actores y aunque tenga que verlos como “colegas” o verse profesional junto a ellos, se pone nervioso y los ve con esa admiración típica de un fan. Como el día que conoció a Harrison Ford y accidentalmente le dijo que tenía fantasías con él, en lugar de decirle que fantaseaba con ser Indiana Jones. Y para hacerlo aún más perfecto, es fan de Star Wars.

Y bueno, saber que hombres así existen de verdad me da la esperanza de que tal vez existan más así en el mundo o… tal vez muera sola sin gatos (soy alérgica) porque mi expectativa es muy alta. Mientras me llega la respuesta, seguiré soñando con algún día ir a Europa donde al parecer esos niños sí de verdad existen y no solo hacen películas.

“I can feel infinitely alive curled up on the sofa reading a book” — Benedict Cumberbatch

 

La teoría del dolor de muela

264A lo largo de mi vida he escuchado la frase “Es como un dolor de muela, si te la arrancas, te dolerá una vez, si no, te dolerá siempre” mil veces. Pero como todo, es más fácil decirlo que hacerlo, ¿a quién le gusta mutilarse de esa forma? Pero la verdad, vale la pena el esfuerzo. Yo estaba realmente enamorada de ese dolor de muela que llegaba cada vez con más frecuencia y muy pocas cosas lograban disipar el dolor.

Ese maldito dolor de muela es casi imposible de matar. Intenté con un Dentista, que me quitara lo dañado, que lo cubriera bien y me quitara así el dolor. Lo logró por un tiempo, el problema es que el arreglo fue superficial, debajo de la capa había un hueco y un sentimiento de vacío. No me hizo tanto bien como pensaba, digamos que solo me distrajo un tiempo. Quise demandar a ese estúpido Dentista que solo me hizo perder el tiempo.

Hasta que un día me senté a contemplar todos los pros y los contras de andar con una muela dañada. ¿Realmente valía la pena aguantar tanto dolor? ¿Me dejaba algo productivo conservarla? ¿Por qué la conservaba? Y llegué a la conclusión de que no me deshacía de ella por miedo a tener un hueco imposible de volver a llenar donde antes existía algo, o sea, no podía hacerme una imagen mental de mi vida sin esa estúpida muela dañada. Pero después de mucho pensar tomé la decisión más importante ¿Me aguanto el dolor desgarrador al amputarme una pieza de mi ser y nunca más sentir nada así de doloroso o me quedo con esos pequeños dolores cada determinado tiempo por el resto de mis días? Entonces, me arranqué la muela. Hice cita con el Doctor el 17 de Julio y le pedí que sin anestesia me arrancara la muela completa, que no dejara ni un rastro de ella en mi cuerpo. Me dolió muchísimo, pero pensé que me dolería más, tal vez recordar esas noches sin dormir por tanto sufrir y el coraje de haberme tardado tanto en tomar la decisión fueron la mejor anestesia.

Fue raro, podía palpar el espacio vacío que por años fue llenado por una muela completa, firme e implacable. Hasta la fecha, 5 meses después, sigo acostumbrándome al cambio, pero no me arrepiento en absoluto de mi decisión, de hecho, estoy bastante emocionada porque el Doctor me dijo que puedo elegir una prótesis nueva para llenar ese vacío, que puede ser un modelo temporal o permanente, que puedo probar varios hasta que decida quedarme con el que mejor me parezca y el que llene todas mis expectativas. Todo esto de forma indolora, ¿no es genial?

Así que ahora recomiendo a todas esas personas que sufren de muelas dañadas que se las quiten, no les voy a decir que no duele, pero a veces estamos luchando por una guerra perdida contra las caries, que ni los mejores cepillos, pastas dentífricas o renombrados Dentistas podrán arreglar. No hay que tenerle miedo al cambio ni a tomar decisiones. Ser siempre realistas y estar conscientes de que si una muela duele tanto es por algo y muy probablemente no valga el dolor. A decirle adiós para siempre al dolor de muela.

Padezco de soltería crónica

524731_705345592833645_1525741169_nHoy subí esta foto a mi portada del Facebook porque me sentí identificada en múltiples niveles. Leer con una taza de café es uno de mis pasatiempos favoritos y por el momento ando más que desinteresada en las cosas del amor o la cercanía del tercer grado con algún espécimen de la raza humana. Y claro, los comentarios tipo “Forever Alone” o “Que triste” no faltaron y me recordó que tengo una queja pública que hacer a las personas. Empecemos.

Llevo 7 años soltera (en Marzo serán 8) y no siento ninguna clase de vergüenza al decirlo. En todo este tiempo, hombrecitos me han pedido que sea su novia, pero como no estaba interesada, dije que no. Le acepté a uno, pero fue principalmente una relación a larga distancia así que no la conté como noviazgo aunque haya durado un par de meses (al cabo, en esos meses nos vimos solo un par de veces) entonces, fue mi amigo con derechos a distancia (tendría más sentido así). Pero bueno, cuando una persona lleva tanto tiempo “sola” se vuelve un bicho raro (y lo puse entre comillas, porque la soltería no es sinónimo de soledad). Una vez comenté en una reunión, que una vez alguien me pidió que me case con él, y que me dicen “¡Debiste decir que sí!” ¿Por qué debería de haber dicho que sí, si no quería? ¿Tan mal ve la gente la soltería? ¿Qué tiene de malo? Por favor, que alguien de verdad me explique qué tanto tiene de malo la soltería, porque yo llevo 7 años conviviendo con ella muy de cerca, y no le he encontrado ni un solo defecto, es más, creo estoy enamorada de ella.

La gente (especialmente las que tienen pareja) nos ven a los solteros (en especial a los crónicos) como si tuviéramos la plaga. Nunca falta el comentario: “Ten paciencia, ya te llegará.” ¿Ya me llegará qué? ¿Ando esperando algo? Según yo, no. Estoy contenta, juro que lo estoy, no le tengo miedo a la soledad porque disfruto de mi compañía, todo puedo hacer sola (aunque decida hacerlo también con mis amigos), voy al cine, al parque, al café, a todos lados puedo ir sola y no siento ninguna clase de deficiencia por no estar colgada del brazo de algún tipo. Pago mis cuentas, manejo y no necesito me lleve nadie a ningún lado, voy a donde quiera, con quien yo quiera y hasta la hora que yo quiera. Nunca me quedé parada en un lugar con un ataque de pánico pensando “¡No puedo hacer eso, no tengo novio!” Entonces, no sé por qué las personas piensan que nosotros los solteros, estamos esperando a que alguien llegue a hacer que nuestra vida valga la pena vivirla. No sé la de los demás, pero la mía está bien como está, si llega alguien, no me la va a mejorar, simplemente se incluirá y ya, pero definitivamente, mi vida la disfruto muchísimo tal cual como está.

Y lo que más me enoja, que esos comentarios burlones, principalmente vienen de hombres, empiezo a sospechar que realmente piensan que es un premio para nosotras las mujeres, tener a uno de ellos al lado. Y cada que comento algo sobre estar bien soltera, también nunca falta el comentario “Estás ardida.” ¿Ardida por qué? No sé, siempre termino diciendo lo mismo. Las personas le dan demasiada importancia a la vida en pareja. El otro día comenté que nunca he escrito un mensaje romántico, y me dijeron que eso era triste, la verdad, para mi ha sido indiferente, si lo hubiera hecho, tal vez seguiría en el mismo lugar que ahorita, con el mismo trabajo, y las mismas amistades. No creo que de haber escrito un mensaje romántico tuviera un efecto mariposa en mi vida. Triste sería nunca haber escrito un mensaje romántico y estar deprimida al respecto. A mi simplemente me da igual.

Y lo curioso, es que yo no tengo nada en contra de las relaciones. Me considero una persona romántica (más no cursi) que piensa que el día que conozca a una persona que llene mis necesidades amorosas, me enamoraré y si está en mi destino, tal vez hasta siente cabeza (y eso que ya me he enamorado una vez, casi dos veces de hecho). La única diferencia es que no lo estoy esperando. Y no tengo problema alguno con la idea de nunca casarme, o nunca conocer a ese alguien, no me da miedo. O sea, mis expectativas en el amor son bajas por mi bajo interés, pero quien quita y mañana conozco al futuro padre de mis hijos y me vuelvo la mujer más dedicada y cariñosa del mundo para con otro ser humano, no lo sé, nadie lo sabe y nadie lo sabrá hasta que pase (si es que pasa), pero definitivamente, no ando sentada planeando la manera de encontrar marido. Con trabajo puedo platicar con el muchacho que me gusta, ando lejos de imaginar una manera de conquistarlo.

Pero bueno, no a todos les alcanza el intelecto para comprender que sí existen mujeres que no están en la espera incansable de un príncipe azul. Y bueno, hasta que no aparezca ese raro espécimen que me venga a curar de este mal que la gente me achaca, por el momento estoy más interesada en un libro y un café, que en un novio.