La teoría del dolor de muela

264A lo largo de mi vida he escuchado la frase “Es como un dolor de muela, si te la arrancas, te dolerá una vez, si no, te dolerá siempre” mil veces. Pero como todo, es más fácil decirlo que hacerlo, ¿a quién le gusta mutilarse de esa forma? Pero la verdad, vale la pena el esfuerzo. Yo estaba realmente enamorada de ese dolor de muela que llegaba cada vez con más frecuencia y muy pocas cosas lograban disipar el dolor.

Ese maldito dolor de muela es casi imposible de matar. Intenté con un Dentista, que me quitara lo dañado, que lo cubriera bien y me quitara así el dolor. Lo logró por un tiempo, el problema es que el arreglo fue superficial, debajo de la capa había un hueco y un sentimiento de vacío. No me hizo tanto bien como pensaba, digamos que solo me distrajo un tiempo. Quise demandar a ese estúpido Dentista que solo me hizo perder el tiempo.

Hasta que un día me senté a contemplar todos los pros y los contras de andar con una muela dañada. ¿Realmente valía la pena aguantar tanto dolor? ¿Me dejaba algo productivo conservarla? ¿Por qué la conservaba? Y llegué a la conclusión de que no me deshacía de ella por miedo a tener un hueco imposible de volver a llenar donde antes existía algo, o sea, no podía hacerme una imagen mental de mi vida sin esa estúpida muela dañada. Pero después de mucho pensar tomé la decisión más importante ¿Me aguanto el dolor desgarrador al amputarme una pieza de mi ser y nunca más sentir nada así de doloroso o me quedo con esos pequeños dolores cada determinado tiempo por el resto de mis días? Entonces, me arranqué la muela. Hice cita con el Doctor el 17 de Julio y le pedí que sin anestesia me arrancara la muela completa, que no dejara ni un rastro de ella en mi cuerpo. Me dolió muchísimo, pero pensé que me dolería más, tal vez recordar esas noches sin dormir por tanto sufrir y el coraje de haberme tardado tanto en tomar la decisión fueron la mejor anestesia.

Fue raro, podía palpar el espacio vacío que por años fue llenado por una muela completa, firme e implacable. Hasta la fecha, 5 meses después, sigo acostumbrándome al cambio, pero no me arrepiento en absoluto de mi decisión, de hecho, estoy bastante emocionada porque el Doctor me dijo que puedo elegir una prótesis nueva para llenar ese vacío, que puede ser un modelo temporal o permanente, que puedo probar varios hasta que decida quedarme con el que mejor me parezca y el que llene todas mis expectativas. Todo esto de forma indolora, ¿no es genial?

Así que ahora recomiendo a todas esas personas que sufren de muelas dañadas que se las quiten, no les voy a decir que no duele, pero a veces estamos luchando por una guerra perdida contra las caries, que ni los mejores cepillos, pastas dentífricas o renombrados Dentistas podrán arreglar. No hay que tenerle miedo al cambio ni a tomar decisiones. Ser siempre realistas y estar conscientes de que si una muela duele tanto es por algo y muy probablemente no valga el dolor. A decirle adiós para siempre al dolor de muela.

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